Amor por lo que hacemos

«Nosotros mandamos los originales a la India y nos los convierten allí a EPUB por menos de cien euros.»

Esta afirmación se la escuché a más de un editor durante la feria Liber en Madrid el mes pasado. Editores que confían en que gente que no conoce el idioma convertirá satisfactoriamente un original no pensado para su edición digital en un libro de calidad aceptable. Personas que no perdonarían una nota al pie mutada de página o párrafos truncados a la mitad son capaces incluso de tolerar errores ortográficos graves en libros electrónicos con tal de ahorrar gastos. Creen que nunca rentabilizarán su inversión (su derroche, piensan ellos), operan en términos mercantiles e imaginan que sus lectores también lo hacen, que jamás pagarán por un libro digital editado con mimo. Por eso se limitan a enviar obras de fondo que ya han exprimido suficientemente a lugares donde les hacen una conversión automática por cuatro duros sin preocuparse realmente por el resultado final: «oye, si lo compra alguien, eso que hemos ganado, total, para lo que ha costado la conversión». Imposible plantearse que cambien su flujo de trabajo para las novedades: editar primero en digital para tener un texto limpio sobre el que trabajar y, a partir de ahí, adaptarlo para impresión o para la maquetación líquida específica de entornos digitales.

No confían en los lectores: los creen agazapados, a la espera de un descuido para alzarse con el libro robado. De ahí que destinen esfuerzos mínimos a la edición digital, un entorno en el que no obstante creen que deben estar presentes para no ser menos que sus rivales (ah, esa carrera absurda por la mediocridad en la que nadie quiere ser el último, pero tampoco el primero). Y, con un panorama tan pobre, los lectores españoles tampoco se sienten especialmente culpables cuando piratean un libro: tildan de usureros a unos editores que no son más que niños asustados, incapaces de asumir sus propias responsabilidades.

Algo está empezando a cambiar, sin embargo: Ediciones B ha dado un paso importantísimo atreviéndose a poner parte de su fondo a la venta sin DRM y con un precio asequible. Otras editoriales más pequeñas ya lo han hecho, pero esta es la primera de las grandes que apuesta por la confianza en sus lectores, por no insultarlos ya de entrada.

Tal vez nuestros entrañables editores timoratos estén empezando a darse cuenta —aunque en su mayoría no estén preparados aún para admitirlo públicamente— de que la suya es una carrera suicida hacia la irrelevancia cultural. Por eso se agradecen tanto las opiniones de Juan Gómez Jurado y Lorenzo Silva, escritores ambos (no parece este un dato casual). Ojalá ellos puedan despertar a nuestros insomnes editores y comentarles que su oficio sigue ahí, esperando el cariño de alguien.

8 pensamientos en “Amor por lo que hacemos

  1. Bueno, tendríamos que ver donde se componen los ebooks de Ediciones B (que ni idea), han hecho un cambio en el modelo de precios y trato al lector, pero el resto está aun por ver. Aunque es un primer paso. Y no solo en la India “convierten” los eBooks, cantidades ingentes de ebooks se “convierten” igual de mal en empresas de software patrias.

  2. De hecho, aun recuerdo un editor gallego (que encima ahora abandera una librería on-line de eBooks junto con otros editores “independientes”) que en plena mesa redonda (él era ponente, yo moderador de esa mesa) en Otra Mirada (evento de la librería Cálamo en Zaragoza) después de decenas de quejas contra lo ilícito de romper el factor de la confianza en que se basaba el sector editorial, de destruir los vínculos de lo local y próximo de calidad, se quedó ancho diciendo que a él le convertían unos eBooks de rechupete en México por 30€. No hace falta más…

  3. Genial el artículo, Rebeca. Por desgracia, todos los que nos dedicamos a esto seguro que nos hemos topado (y nos estamos topando) con gente que piensa que un EPUB se puede hacer a 0,20€/página (hablo con conocimiento de causa).

    Supongo que hoy por hoy es imposible enfrentarse a esta visión de la realidad. No sé cómo hacer comprender a estos editores de que un EPUB lleva trabajo, máxime si queremos que la experiencia lectora sea cómoda.

  4. A ver si empiezan de una puñetera vez a ponerse las pilas. Yo sólo he comprado un libro electrónico en España en el último año, pero en el mismo periodo he comprado media docena en Amazon USA. Si el precio es razonable, hay mercado, si no, hay un desierto.

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  7. Buenos días, Jaume. Te cito: “tendríamos que ver donde se componen los ebooks de Ediciones B (que ni idea)”: sí, por eso no menciono la calidad de dichos libros, sino su buen precio y la ausencia del DRM. Creo que han comprendido muy bien cómo deben ser las relaciones con el cliente, como tú bien indicas. A ver si compro un par de ellos para ver si están bien terminados.
    En cuanto a lo “chapuzas” que son muchos conversores patrios, también tienes toda la razón. ¿Qué esperabas de gente que contrata a comerciales para visitar al editor y prometerle conversiones “instantáneas” y “sin esfuerzo”?
    Emiliano Molina y Jaume: el problema es que los que estamos comprometidos con la calidad somos conscientes de que no siempre se pueden hacer las cosas rápidamente y queremos cobrar en consecuencia. Muchas novelas y ensayos sin formatos especiales (tablas, figuras y demás) pueden hacerse a precios económicos si el texto está bastante limpio de entrada, pero eso no siempre es así y los editores no siempre están dispuestos a aceptarlo.

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