Entrevistas en la cuneta

Cuenta un viejo chiste de correctores que se encontraba una pareja de guardias civiles levantando atestado de un accidente de tráfico —un motorista se había salido de la carretera y había perecido en el acto— cuando a uno de los tricorniados le asalta una duda y pregunta a su compañero.

—¿Arcén se escribe con h o sin h? —pregunta, inquieto.
—Pon que estaba en la cuneta —contesta el otro, mientras le da un buen puntapié al cadáver.

La vida de un corrector es así: a menudo nos pasamos el día enviando cadáveres a la cuneta para evitar líos. Y es que a veces un texto gana en claridad y coherencia si se eliminan ciertos detalles que no son pertinentes o que podrían introducir lo que yo llamo “ruido conceptual” (ideas que no están bien presentadas por incoherencias en su planteamiento, incompletitud o impertinencia) en el mensaje. Si, por ejemplo, en el curso de una entrevista sobre algún tema científico el entrevistado no se da cuenta de que se está alargando demasiado con un ejemplo irrelevante que además vuelve el tema más lioso para quien no conoce la materia, es responsabilidad del redactor eliminar dicho ejemplo de la entrevista o reducir su presencia de tal manera que facilite la comprensión del tema a los lectores, tal y como el entrevistado pretendía en un principio.

Los periodistas que hacen entrevistas no son grabadoras humanas: su función es facilitar que los lectores conozcan con la máxima exactitud posible la opinión del entrevistado acerca de los temas tratados en la entrevista, no transcribir cada palabra, cada error sintáctico y cada pausa (bueno, si uno quiere dejar en evidencia a alguien particularmente mostrenco siempre puede dejar los vulgarismos originales en cursiva).

A veces, cuando hablamos, caemos en pequeños errores gramaticales que no cometemos cuando escribimos. Se trata sobre todo de pequeños errores sintácticos como problemas de concordancia o proposiciones subordinadas huérfanas de antecedente claro, que ocurren cuando uno cambia de opinión sobre la marcha acerca de lo que quiere decir en ese momento. Este tipo de pequeños errores puede solucionarlos normalmente el periodista que realizó la entrevista, ya que suele ser él también quien la transcribe horas después a fuerza de teclear y pausar el audio (una tarea tediosa como pocas, creedme).

Las cosas se complican cuando se hace una transcripción fiel de lo que dijo el entrevistado y ese texto pasa directamente a un corrector que no dispone de la grabación original de la entrevista. Al corrector le llega un amasijo plagado de ruido conceptual en el que un montón de ideas incoherentes se solapan entre sí y no llegan a mostrarse con claridad, como suele ocurrirle a cualquier persona cuando se le pregunta acerca de cualquier tema —aunque sea experta en él— y debe improvisar una respuesta rápida. Pocos discursos orales improvisados resisten un análisis detenido cuando se ponen negro sobre blanco.

Pues bien, esto es lo que sospecho que ha ocurrido en el caso de la entrevista a Soledad Puértolas que ha perpetrado el diario Heraldo de Aragón: una excesiva premura a la hora de transcribirla y una deficiente revisión “parieron” un texto incoherente y lleno del tipo de errores provocados por las vacilaciones típicas a la hora de hablar espontáneamente que los medios impresos suelen eliminar en estos casos. Además, las preguntas que hace la periodista denotan una escasa formación lingüística por su parte. Hay referencias a un supuesto “género neutro” (que en español no existe, como se puede deducir que piensa la periodista, para sustantivos y adjetivos, pero sí para algún pronombre) e imprecisiones sonrojantes para cualquier persona que utilice el castellano como herramienta principal de trabajo. Otro detalle es el hecho de que la propia Soledad Puértolas afirme desconocer la gramática, pese a ocupar ella misma un sillón de la Academia. ¿Cuáles son los criterios de esta institución para aceptar nuevos miembros? Esta duda es sincera: no sé si Puértolas está ahí simplemente para aportar la visión propia de una escritora que opina acerca de su vehículo de expresión artística o si puede “meter mano” en los documentos más técnicos.

Pero vayamos al meollo: en la transcripción de esta entrevista hay errores que resaltan mucho más por versar, precisamente, sobre el lenguaje. Y esta es la razón por la que la he escogido para hacer una revisión completa de ella.

Revisión ortotipográfica tradicional

El primer paso es hacer una revisión de los errores, tanto ortográficos como tipográficos, que pueden detectarse a simple vista en un papel impreso. Para ello pegué la entrevista impresa en un A4 sobre una cartulina A3 que me dejara márgenes suficientes para realizar anotaciones. Las marcas de corrección utilizadas corresponden a la norma UNE.

Entrevista corregida a Puértolas 2

Entrevista corregida a Puértolas 2

Nótese la abundancia de guiones dobles erróneamente puestos en lugar de la raya — (el carácter conocido como mdash porque es una barra horizontal con el mismo ancho que una m), a menudo con un espacio también erróneo antes de comenzar la oración. Por otro lado, existe en esta entrevista una acumulación de recursos tipográficos que, por su redundancia, ofuscan el texto y le quitan elegancia. Es habitual en las entrevistas referenciadas en los medios impresos que las preguntas del reportero salgan en negrita y las respuestas del entrevistado en redondilla; pero no es habitual que se sume este recurso tipográfico de la negrita al uso de la raya. Véanse estos ejemplos en El Mundo, El País y Público.

Por otro lado, ya en la primera respuesta de Puértolas el adverbio interrogativo “cómo” aparece sin acentuar. Además, se aprecian pequeños errores sintácticos fáciles de detectar a lo largo de todo el texto.

Estos son los errores que se aprecian a simple vista en lo que ordinariamente se denomina una “corrección de pruebas”. Pero yo descubrí esta entrevista a través de la web del Diario de Aragón y tiene, por tanto, una versión on line cuyo marcado HTML es necesario verificar para ver si se adapta correctamente al significado real del texto que recoge.

Revisión de marcado semántico y estilo

La primera pregunta que se hace un corrector de estilo cuando se enfrenta a un texto nuevo es si conoce fielmente lo que el autor de dicho texto quiere decir en realidad, errores y equívocos al margen. El trabajo del corrector de estilo es ponerse en la piel del corregido y adecuar el texto, sin modificar el estilo de redacción elegido por el autor, a lo que realmente este quiere decir. Esto también ocurre cuando se corrige texto en HTML. El corrector debe plantearse si La Celestina aparece resaltada en cursiva porque el texto que está editando habla de una mujer que ejercía ese oficio y es especialmente relevante para el autor o porque es el título de una obra. En el primer caso, La Celestina debería aparecer designada con la etiqueta<em>; en el segundo, la etiqueta para reseñarla debería serv<cite>.

En el entorno digital es mucho más difícil, por tanto, separar lo que en papel se denomina revisión de contenido y revisión de estilo. En cuanto a la palabra “estilo”, en el mundo digital procuramos reservarla solo a la presentación del texto gracias a las CSS o Cascading Style Sheets y evitar cualquier referencia a redacción que involucre modificación de código o contenido, por pequeña que sea.

Este tipo de revisión, que, como en la revisión de estilo del papel, procura acomodarse a la intención comunicativa del autor sin modificar su estilo de redacción y, adicionalmente a ella, procura limpiar y enriquecer el marcado para que se adecúe también al contenido textual, suele ser denominada revisión de marcado semántico en el mundo digital.

En el caso de la entrevista a Soledad Puértolas, hay varios errores de marcado semántico que es necesario modificar, teniendo siempre en cuenta que se trata de un texto XHTML 1.0 estricto. Para no alargar demasiado este pequeño tutorial, nos centraremos en una revisión del artículo propiamente dicho, cuyo marcado reproducimos a continuación (comentarios sobre los errores en verde):

<!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD XHTML 1.0 Strict//EN" "http://www.w3.org/TR/xhtml1/DTD/xhtml1-strict.dtd">
<html xmlns="http://www.w3.org/1999/xhtml" xml:lang="es" lang="es">
<head>
	<title>Entrevista a Soledad Puértolas</title>
	<!-- La info sobre el sistema de codificación usado debería ir antes del título y no después -->
	<meta http-equiv="Content-Type" content="text/html; charset=iso-8859-1">
</head>
<body>
	<!-- No se indican los errores estrictamente ortográficos o gramaticales en los comentarios -->
	<!-- Un h3 es un encabezado (heading) de tercer nivel, pero este no encabeza nada, es solo un antetítulo -->
	<!-- Además, el texto está en mayúsculas por necesidades estrictamente presentacionales y no lingüísticas -->
	<h3 class="Antetitulo"> ESCRITORA Y ACADÉMICA DE LA LENGUA</h3>
	<!-- El título de la noticia se abre con un h1 y se cierra con un h2 -->
	<h1 class="TitularEnNoticia">Soledad Puértolas: "El lenguaje se ha hecho en una sociedad que es machista"</h2>
	<div id="CuerpoDeLaNoticia">
		<!-- Mayúsculas y negritas estrictamente presentacionales -->
		<p><span class="Fuente"><span class="Negrita">EVA GARCÍA</span> 11/03/2012</span></p>
		<!-- En este párrafo hay tres novelas en cursiva, pero resaltadas con em y no con cite -->
		<!-- En una enumeración de varias novelas debe abrirse y cerrarse cite para cada título -->
		<!-- Aparecen dobles guiones en vez de rayas para marcar un inciso -->
		<p>La escritora Soledad Puértolas (Zaragoza, 1947) es autora las novelas <em>Queda la noche, Con mi madre, Cielo nocturno</em> o <em>Compañeras de viaje</em>, entre otras. Durante varios años formó parte del Patronato del Instituto Cervantes; y en 2010 fue nombrada académica de la RAE para ocupar el sillón "g". Además, es uno de los 26 académicos --junto al también aragonés José Manuel Blecua-- que suscribieron el informe <em>Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer</em>, de Ignacio Bosque, en el que analiza y critica algunas de las guías sobre el lenguaje no sexista publicadas recientemente.</p>
		<!-- Párrafo vacío de contenido y significado. Debe evitarse la maquetación a golpe de intro -->
		<p> </p>
		<!-- ¿Realmente el contenido de las preguntas es más importante que el de las respuestas? ¿Por qué se aplica un strong si puede aplicarse negrita por CSS? -->
		<!-- A continuación esta corrección se abreviará con "strong impropio" -->
		<p><strong>--Lo primero. ¿Debo referirme a usted como académico o académica?</strong></p>
		<!-- Espacio sobrante tras un doble guion que debería ser una raya (mdash) -->
		<p>-- ¿A mí? Académica.</p>
		<!-- Párrafo vacío -->
		<p> </p>
		<!-- Strong impropio  y doble guion -->
		<p><strong>--Usted ha sido uno de los 26 académicos que han suscrito el informe criticando las guías. ¿Por qué?</strong></p>
		<!-- Espacio sobrante tras doble guion -->
		<p>-- Había personas que habían tenido problemas con respecto a las guías y habían escrito a la Academia y había una sensación de que esta podía decir algo con respecto al lenguaje, porque en definitiva es el asunto central de la institución. No se sabía como enfocarlo porque claro es un asunto que tenía muchos tintes políticos y en estos casos la Academia es muy prudente. Así que cuando Ignacio Bosque presentó su informe, que era un resumen de lo que es la Gramática y la explicación de cuales son las reglas gramaticales, nos pareció que tenía un tono muy sensato y tranquilo y a mí me pareció oportuno que la Academia tuviera algo que decir.</p>
		<!-- Párrafo vacío -->
		<p> </p>
		<!-- Strong impropio y doble guion-->
		<p><strong>--¿Y entiende la polémica suscitada?</strong></p>
		<!-- Espacio sobrante tras doble guion -->
		<p>-- Claro, me parece lógico y saludable, porque la gente tiene todo el derecho a pensar que el lenguaje puede evolucionar, lo que pasa que esta evolución es algo más natural y no se debe de forzar; pero la gente tiene todo el derecho a expresar sus opiniones y que se hable de ello.</p>
		<!-- Párrafo vacío -->
		<p> </p>
		<!-- Strong impropio y doble guion -->
		<p><strong>--¿Usted calificaría el lenguaje de sexista?</strong></p>
		<!-- Espacio sobrante tras doble guion -->
		<p>-- El lenguaje se ha hecho en una sociedad que efectivamente es machista, cómo no va a haber signos siendo que el lenguaje recoge ese uso y refleja cómo es una sociedad. Lo que sucede es que el lenguaje, su uso se separa de la ideología, porque lo fundamental del lenguaje es la comunicación y la expresión que nos permite esa comunicación y esa expresión, que al darle un sesgo personal, le quitamos toda esa carga o la dejamos bastante atrás.</p>
		<!-- Párrafo vacío -->
		<p> </p>
		<!-- Strong impropio y doble guion-->
		<p><strong>--Al Diccionario se han ido incorporando palabras que hace años parecían impensables. ¿El uso del masculino y el femenino en algunas palabras se terminarán incorporando pese a que ahora nos suenen extraños?</strong></p>
		<!-- Espacio sobrante tras doble guion -->
		<!-- Los puntos suspensivos no deberían indicarse mediante tres puntos que se escriben sucesivamente, sino mediante el carácter hellip (horizontal ellipsis en inglés). Este carácter no está disponible de forma nativa en ISO-8859-1 -->
		<p>-- Pues no lo sé, pero habrá cambios, no es difícil ser profeta en este terreno. No me escandaliza, porque fíjate lo que ha evolucionado todo y a la lengua se han incorporado una cantidad de términos... y el Diccionario es enormemente cuidadoso con respecto a no ofender, y en el caso de las mujeres hay una sensibilidad especial. Y a mí me ha sorprendido ver que el Diccionario está preocupado por incluir siempre a las mujeres, porque haya una menos masculinización que antes. Si se repasa cómo han evolucionado las palabras, se nota muchísimo.</p>
		<!-- Párrafo vacío -->
		<p> </p>
		<!-- Strong impropio y doble guion -->
		<p><strong>--¿Las mujeres nos estamos radicalizando y apostamos más por esa feminización del lenguaje o con el género neutro debería bastarnos?</strong></p>
		<!-- Espacio sobrante tras doble guion -->
		<p>-- Pues depende. Yo creo que no hay que ser rígido porque es algo que lo va a hacer el uso. Las mujeres cada una tenemos nuestras opiniones pues es algo que lo decidirá el tiempo. A mí lo que es imponer una idea es algo que yo rechazo, venga de donde venga. Yo lo empleo muchísimo, termino en a siempre que me parece pertinente y ya está. La verdad es yo no sé nada de reglas, la verdad; yo soy escritora, me interesa mucho la gramática pero sé que no es lo mío, porque lo mío es, casi a veces, romper las reglas. El escritor siempre está en una posición más de riesgo que el gramático, que marca las normas y luego los escritores los rompemos.</p>
		<!-- Párrafo vacío -->
		<p> </p>
		<!-- Strong impropio y doble guion -->
		<p><strong>--¿Hacia dónde cree que puede evolucionar el lenguaje?</strong></p>
		<!-- Espacio sobrante tras doble guion -->
		<p>-- Es muy difícil decir eso. Tendrá que ir con la sociedad. Si hay cambios sociales, lo reflejará, porque nos pertenece a todos y lo hacemos entre todos. Adónde vaya la sociedad irá el lenguaje; va pegado a todos los prejuicios y categorías que tiene la sociedad. Otra cosa es que tiene la capacidad, y eso es lo bueno, que puedes, y que es la ambición de todo creador, es poner tu huella allí. Todos queremos poner nuestro sello personal.</p>
		<!-- Párrafo vacío -->
		<p> </p>
		<!-- Strong impropio y doble guion -->
		<p><strong>--Y en esta evolución, ¿cuál puede ser el papel de los profesores?</strong></p>
		<!-- Espacio sobrante tras doble guion -->
		<p>-- Ese es el debate, más que la posición de las guías, de la Academia, que está bien que se hable, pero lo que deberíamos plantearnos es un debate con los profesores. Ahí está el tema fundamental. Habría que ver cómo se enseña la lengua, que no lo sé porque no me dedico a eso, por fortuna (risas) porque me parece muy duro. Tengo un hijo que es profesor de Lengua y lo sé por él, pero aunque no lo tuviera lo podría imaginar. Y sé que esa es la dificultad pero no se pone en cuestión; los presupuestos de Educación están de capa caída, pero pienso que habría que forzar a la sociedad a que debatiera sobre eso. Ahí hay que poner el empeño.</p>
		<!-- Párrafo vacío -->
		<p> </p>
		<!-- Strong impropio y doble guion -->
		<p><strong>--La enseñanza del lenguaje ha cambiado mucho en los últimos años.</strong></p>
		<!-- Espacio sobrante tras doble guion -->
		<p>--Claro. Habría que ver cómo se está enseñando. Ahí si se planteara un debate así, se iba a notar, porque en la enseñanza está la clave.</p>
		<!-- Párrafo vacío -->
		<p> </p>
		<!-- Strong impropio y doble guion -->
		<p><strong>--Esa controversia sobre el lenguaje sexista, ¿se da solo en el castellano o también en Latinoamérica y en otros lugares?</strong></p>
		<!-- Espacio sobrante tras doble guion -->
		<!-- Dentro del párrafo, doble guion en vez de raya -->
		<p>-- Yo tengo la impresión por lo que se ha visto en la Academia, que hay también académicos correspondientes --y firmaron el informe los de Nicaragua, Argentina, Salvador, Filipinas y Francia--, y también decían que tienen esos problemas y todas las lenguas porque es un debate muy general, como es lógico porque es una preocupación social.</p>
	</div>
</body>
</html>

Podéis ver que se trata de un documento XHTML 1.0 Strict en español y con codificación ISO-8859-1. He aquí el primer problema: esta codificación, muy antigua, no incluye signos como el €, de aparición posterior, que sí incluye ISO-8859-15. Además, ni ISO-8859-1 ni ISO-8859-15 incluyen el signo de puntos suspensivos hellip … ni la raya o guion largo mdash — tan necesarios en español. El sistema UTF-8, en cambio, sí incluye estos símbolos y además garantiza accesibilidad universal. Por si fuera poco, en el original la codificación utilizada aparece después del título, una práctica desaconsejable porque obliga al cliente (el navegador web) a interpretar una cadena de texto por su cuenta y riesgo antes de saber qué codificación se está usando. Siempre hay que indicar primero la codificación utilizada y después el texto, para que cualquier tilde o símbolo extraño no pille desprevenido al navegador. Por otro lado, hay un <h1> que se cierra como <h2> y diversos errores ortotipográficos y de marcado semántico que aparecerán subsanados en nuestra propuesta de corrección:

<!DOCTYPE html>
<html lang="es">
<head>
	<meta charset="UTF-8">
	<title>Entrevista a Soledad Puértolas</title>
</head>
<body>
	<p class="Antetitulo">Escritora y académica de la Lengua</p>
	<h1 class="TitularEnNoticia">Soledad Puértolas: “El lenguaje se ha hecho en una sociedad que es machista”</h1>
	<div id="CuerpoDeLaNoticia">
		<p class="Fuente">Eva García <span class="fecha">11/03/2012</span></p>
		<p class="Entradilla">La escritora Soledad Puértolas (Zaragoza, 1947) es autora las novelas <cite>Queda la noche</cite>, <cite>Con mi madre</cite>, <cite>Cielo nocturno</cite> o <cite>Compañeras de viaje</cite>, entre otras. Durante varios años formó parte del Patronato del Instituto Cervantes; y en 2010 fue nombrada académica de la RAE para ocupar el sillón "g". Además, forma parte del grupo de veintiséis académicos —junto al también aragonés José Manuel Blecua— que suscribieron el informe <cite>Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer</cite>, de Ignacio Bosque, en el que se analizan y critican algunas de las guías sobre el lenguaje no sexista publicadas recientemente.</p>
		<p class="Pregunta">Lo primero. ¿Debo referirme a usted como académico o académica?</p>
		<p class="Respuesta">¿A mí? Académica.</p>
		<p class="Pregunta">Usted se encuentra entre los veintiséis académicos que han suscrito el informe criticando las guías. ¿Por qué?</p>
		<p class="Respuesta">Había personas que habían tenido problemas con respecto a las guías y habían escrito a la Academia y había una sensación de que esta podía decir algo con respecto al lenguaje, porque en definitiva es el asunto central de la institución. No se sabía cómo enfocarlo porque, claro, es un asunto que tenía muchos tintes políticos y en estos casos la Academia es muy prudente. Así que, cuando Ignacio Bosque presentó su informe, que era un resumen de lo que es la Gramática y la explicación de cuáles son las reglas gramaticales, nos pareció que tenía un tono muy sensato y tranquilo y a mí me pareció oportuno que la Academia tuviera algo que decir.</p>
		<p class="Pregunta">¿Y entiende la polémica suscitada?</p>
		<p class="Respuesta">Claro, me parece lógico y saludable, porque la gente tiene todo el derecho a pensar que el lenguaje puede evolucionar, lo que pasa que esta evolución es algo más natural y no se debe forzar; pero la gente tiene todo el derecho a expresar sus opiniones y que se hable de ello.</p>
		<p class="Pregunta">¿Usted calificaría el lenguaje de sexista?</p>
		<p class="Respuesta">El lenguaje se ha hecho en una sociedad que efectivamente es machista, cómo no va a haber signos siendo que el lenguaje recoge ese uso y refleja cómo es una sociedad. Lo que sucede es que el lenguaje, su uso, se separa de la ideología, porque lo fundamental del lenguaje es la comunicación y la expresión que nos permite esa comunicación. A esa expresión, al darle un sesgo personal, le quitamos toda esa carga o la dejamos bastante atrás.</p>
		<p class="Pregunta">Al Diccionario se han ido incorporando palabras que hace años parecían impensables. ¿El uso del masculino y el femenino en algunas palabras se terminará incorporando pese a que ahora nos suene extraño?</p>
		<p class="Respuesta">Pues no lo sé, pero habrá cambios, no es difícil ser profeta en este terreno. No me escandaliza, porque fíjate lo que ha evolucionado todo y a la lengua se han incorporado una cantidad de términos… y el Diccionario es enormemente cuidadoso con respecto a no ofender, y en el caso de las mujeres hay una sensibilidad especial. Y a mí me ha sorprendido ver que el Diccionario está preocupado por incluir siempre a las mujeres, porque haya una menor masculinización que antes. Si se repasa cómo han evolucionado las palabras, se nota muchísimo.</p>
		<p class="Pregunta">¿Las mujeres nos estamos radicalizando y apostamos más por esa feminización del lenguaje o con el género neutro debería bastarnos?</p>
		<p class="Respuesta">Pues depende. Yo creo que no hay que ser rígido porque es algo que lo va a hacer el uso. Las mujeres, cada una, tenemos nuestras opiniones, pues es algo que lo decidirá el tiempo. A mí lo que es imponer una idea es algo que yo rechazo, venga de donde venga. Yo lo empleo muchísimo, termino en a siempre que me parece pertinente y ya está. La verdad es que yo no sé nada de reglas, la verdad; yo soy escritora, me interesa mucho la gramática pero sé que no es lo mío, porque lo mío es, casi a veces, romper las reglas. El escritor siempre está en una posición más de riesgo que el gramático, que marca las normas que luego los escritores rompemos.</p>
		<p class="Pregunta">¿Hacia dónde cree que puede evolucionar el lenguaje?</p>
		<p class="Respuesta">Es muy difícil decir eso. Tendrá que ir con la sociedad. Si hay cambios sociales, lo reflejará, porque nos pertenece a todos y lo hacemos entre todos. Adonde vaya la sociedad irá el lenguaje; va pegado a todos los prejuicios y categorías que tiene la sociedad. Otra cosa es que tienes la capacidad, y eso es lo bueno, que puedes, y que es la ambición de todo creador, de poner tu huella allí. Todos queremos poner nuestro sello personal.</p>
		<p class="Pregunta">Y en esta evolución, ¿cuál puede ser el papel de los profesores?</p>
		<p class="Respuesta">Ese es el debate, más que la posición de las guías, de la Academia, que está bien que se hable, pero lo que deberíamos plantearnos es un debate con los profesores. Ahí está el tema fundamental. Habría que ver cómo se enseña la lengua, que no lo sé porque no me dedico a eso, por fortuna (risas), porque me parece muy duro. Tengo un hijo que es profesor de Lengua y lo sé por él, pero aunque no lo tuviera lo podría imaginar. Y sé que esa es la dificultad pero no se pone en cuestión; los presupuestos de Educación están de capa caída, pero pienso que habría que forzar a la sociedad a que debatiera sobre eso. Ahí hay que poner el empeño.</p>
		<p class="Pregunta">La enseñanza del lenguaje ha cambiado mucho en los últimos años.</p>
		<p class="Respuesta">Claro. Habría que ver cómo se está enseñando. Ahí si se planteara un debate así, se iba a notar, porque en la enseñanza está la clave.</p>
		<p class="Pregunta">Esa controversia sobre el lenguaje sexista, ¿se da solo en el castellano o también en Latinoamérica y en otros lugares?</p>
		<p class="Respuesta">Yo tengo la impresión, por lo que se ha visto en la Academia, de que hay también académicos correspondientes —y firmaron el informe los de Nicaragua, Argentina, Salvador, Filipinas y Francia—, que también decían que tienen esos problemas que también afectan a todas las lenguas porque es un debate muy general, como es lógico, porque es una preocupación social.</p>
	</div>
</body>
</html>

Aparte de los ya mencionados problemas con los dobles guiones y puntos suspensivos, se ha mejorado el marcado semántico eliminando etiquetas “basura” que no aportaban ningún significado. Un ejemplo eran los párrafos vacíos <p> </p> que no servían para nada y, en el caso de que una persona invidente utilice un programa especial para leer contenidos en la web, pueden despistar bastante. En lugar de introducir irrelevantes párrafos vacíos para crear un espacio en blanco, he dotado a las preguntas de la clase “Pregunta” y a las respuestas de la clase “Respuesta”. De esta manera, las respuestas tendrán un margen inferior generoso que hará que la entrevista quede “aireada”. Por otro lado, había texto en mayúsculas y negritas por necesidades estrictamente presentacionales: ni era necesario que el nombre de Eva García estuviese escrito completamente en mayúsculas cuando puede aplicarse un estilo de versalitas ni tampoco lo era que las preguntas del entrevistador estuvieran marcadas en <strong>, una etiqueta que sirve para resaltar las palabras de mayor importancia y que, debido a que su presentación por defecto suele ser en negrita en la mayoría de los navegadores, se usa muchas veces con fines estrictamente presentacionales y no semánticos, como es la función para la que ha sido creada. Tanto las negritas como las versalitas pueden y deben indicarse a través de la hoja de estilo cuando su función sea meramente decorativa y no semántica.

A continuación, exponemos los estilos que deberán aplicarse a nuestro segundo documento (recuerda referenciarlos mediante un link al archivo CSS correspondiente o encerrar estos estilos entre etiquetas <style> </style> en la cabecera de tu documento html).

body {
		font-family:"Helvetica Neue", Helvetica, Arial, sans-serif;
	}
p.Antetitulo {
	font-variant:small-caps;
	color:red;
}
h1.TitularEnNoticia {

}
p.Fuente {
	font-variant:small-caps;
}
p.Fuente span.fecha {

}
p.Entradilla {

}
p.Pregunta {
	font-weight:bold;
	margin-bottom:5px;
}
p.Respuesta {
	margin-top:0;
	margin-bottom:20px;
}

Puedes comprobar que el estilado que se ha hecho de los diferentes elementos es muy ligero, de hecho ni siquiera se han aplicado estilos a muchas clases. Pero con tres o cuatro toques aquí y allá —márgenes sensatos aplicados a preguntas y respuestas, negritas, color, versalitas— la entrevista parece mucho mejor maquetada que en el original. Puedes comparar la demo corregida con su versión en el Heraldo de Aragón, a pesar de que en mi corrección he evadido detalles como la foto u otros elementos para evitar alargarme demasiado (aunque al parecer no he tenido mucho éxito).

La solución de corrección propuesta no es la única posible; de hecho, en el siguiente artículo abordaré otras formas de resolver los problemas expuestos. Esta primera aproximación, como podéis ver, está llena de cadáveres en la cuneta. Cuando no se sabe qué dijo en realidad el entrevistado y se necesita terminar el trabajo rápido hay que optar por soluciones ágiles como esta.

El peligro de los enlaces

Probablemente el libro más interesante que he leído jamás sobre internet sea uno que trata un acontecimiento —la escritura de la Enciclopedia francesa— ocurrido nada menos que dos siglos antes del nacimiento de la llamada “red de redes”. Del libro en cuestión, intitulado Encyclopédie: El triunfo de la razón en tiempos irracionales y escrito por el historiador alemán Philipp Blom, hablo de memoria, porque lo leí hace ya como mínimo un par de años y, aunque anoté algunos pasajes y doblé algunas de sus páginas, soy incapaz de recordar toda la enorme colección de datos que Blom va desgranando a lo largo del texto y que dan cuenta de la enormidad de un proyecto que empezó como un simple encargo de traducción de un diccionario inglés en dos volúmenes. A continuación os transcribo algunos pasajes de este libro, que para volver a encontrar en mis estantes tuve que buscar en Google. Aquí lo tenéis referenciado por La Casa del Libro que, para no faltar a su tradición, refleja el título incompleto y en hoyganés. Estos son algunos de los párrafos que unos años después todavía recordaba y he buscado y encontrado para vosotros en el libro.

Sobre las condiciones políticas y económicas en que se escribió la Encyclopédie, incluida la ambivalente postura oficial sobre la censura

pág. 14

Luis XV, que se consideraba a sí mismo el «Rey Cristianísimo» con sus estrictos consejeros y confesores jesuitas, estaba simplemente aburrido de sus disquisiciones intelectuales y tendía a verlos como un peligro potencial que debía mantener a raya mediante una policía secreta muy eficaz. […] Para los herejes aún existía la pena capital.

Incluso expresado con sobrios términos numéricos, el logro de los enciclopedistas es pasmoso para una época en la que no existían los ordenadores ni las bases de datos, con una obra que se había iniciado como un diccionario en dos volúmenes y que creció hasta convertirse en un gigante literario de veintiocho volúmenes, de los que once eran de ilustraciones, con 72.998 artículos que totalizan unos veinte millones de palabras, redactados por centenares de colaboradores. […] En su momento de mayor actividad (y ante las mismísimas narices de un ilustrado censor jefe que decidió no ver nada a pesar de que la obra estaba oficialmente condenada y prohibida) la Encyclopédie empleaba a un millar de tipógrafos, impresores y encuadernadores, y se distribuía no sólo en la totalidad de Francia, sino también en ciudades como Londres y San Petesburgo.

pág. 38

En los enormes almacenes de madera que se alzan junto al Sena […] se escuchaba el sonido de la fermentación intelectual y la disidencia. Allí tenían un taller secreto los impresores clandestinos de la ciudad, con pequeñas prensas portátiles, de las que salían sátiras, pornografía, panfletos, cartas filosóficas y meditaciones heréticas que circulaban unos pocos días para desvanecerse en cuanto los espías de la policía les seguían la pista (la impresión de esas obras podía estar castigada con la pena de muerte). Aun así, la mayoría de los libros que aparecían durante el ancien régime eran ediciones clandestinas…, introducidas en la ciudad en balas de heno o en falsos fondos de barriles de arenques en salazón, impresas en el interior de almacenas de madera y en embarcaciones, en las habitaciones de casas burguesas y en cabañas de jardines de los alrededores de París, pregonadas en las calles y posadas por vendedores ambulantes especializados, a los que la policía vigilaba constantemente.

Algunos de estos libros se publicaban con permiso, con la certeza de que el censor jefe haría la vista gorda; otros eran completamente ilegales. «Constituyen un pueblo, o más bien una república», suspiraba un observador refiriéndose a la muy unida y orgullosamente igualitaria hermandad de los impresores de la época y a sus redes que se extendían más allá de las fronteras entre los reinos.

pág. 92

La suma [el coste de producción de la Encyclopédie] de 250.000 libras francesas equivale hoy aproximadamente a tres millones de euros. Las comparaciones históricas de valor financiero son siempre difíciles porque el poder adquisitivo era muy distinto en las muy diferentes economías, pero , a título de ejemplo, digamos que la suma de 80.000 libras que los libreros decían haber invertido ya era el equivalente de la producción anual de ochocientas granjas.

A la hora de la verdad, la Encyclopédie sería más cara, y mucho más lucrativa, de lo que habían pensado los libreros. En su momento culminante, daba empleo a un millar de impresores, grabadores, dibujantes, encuadernadores y otros. Lo que significaba que casi uno de cada cien parisinos se beneficiaba económicamente de la empresa, directa o indirectamente. […] El director de publicaciones tenía que haberse dado cuenta de que la Encyclopédie no solo tenía ramificaciones ideológicas para la Iglesia y para el Estado, sino también otras económicas muy importantes para el comercio del libro francés y, más concretamente, el parisino.

Sobre la heterodoxia intelectual de la Encyclopédie

pág. 199

En ocasiones, temas de considerable importancia se despachaban con unas pocas líneas, en tanto que a otras materias aparentemente triviales se dedicaban muchas columnas y páginas enteras; artículos que, en apariencia, iban a versar sobre un determinado asunto, de pronto tomaban una dirección diferente para no regrasar al tema inicial, y si Diderot pensaba que una determinada colaboración no era suficientemente expresiva, o si simplemente se interesaba por la idea, añadía su propio comentario debajo, a menudo contradiciendo lo que decía el mismo artículo o desautorizando en alguna medida sus ideas. […] Lo que hizo tan fascinante a la Encyclopédie fue el hecho de que Diderot no tuviera ni la ambición ni la mentalidad sistemática de un coleccionista de datos: que fuera, en vez de ello, un artista. La obra dignificó temas que nunca habían merecido una página impresa.

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En el arsenal de Diderot había otra arma secreta, que ahora se congratulaba en mostrar: las referencias cruzadas, «la parte más importante de esta Encyclopédie». En una obra concebida como una cadena, en la que cada eslabón está conectado con todos los otros, las referencias cruzadas eran, obviamente, muy valiosas en la medica en que apoyaban y ampliaban un tema. Cumplían, sin embargo, otro propósito menos obvio: «Cuando es neceasrio, producen el efecto opuesto: contraponen nociones, contrastan principios, atacan, minan y derriban secretamente las opiniones ridículas que uno no se atrevería a contradecir de manera abierta.» Los enciclopedistas emplearon generosamente esta posibilidad. La entrada Anthropophages incluía subrepticiamente la adición «Véase Eucarística, Comunión.» De forma semejante, Liberté de penser llevaba una referencia a manera de contraste: «Véase Intolerancia y Jesucristo».

Referencias cruzadas

Habría escrito una larga disertación sobre la relación —para mí apasionante— entre el enciclopedismo del siglo XVIII y la cultura hiperenlazada y a menudo censurada de nuestros días. Pero prefiero emplazar a los lectores a que sean ellos quienes opinen y hagan las referencias cruzadas. Actualizaré este artículo con los enlaces que proporcionéis en los comentarios.

Nostalgia de lo moderno

Tenía pensado escribir un sesudo artículo sobre el paradigma de lenguaje de marcado, sobre la necesidad de controlar el contenido y la estructura para pasar a preocuparse sobre la presentación una vez que el texto está terminado. Pero la introducción a LyX a la que cualquiera puede acceder después de instalarse el programa en su ordenador lo dice mucho mejor que yo, así que la he traducido para vosotros. Disculpad los errores que podáis encontrar en el texto: no soy traductora experta y es fácil que se me haya colado algún “falso amigo”.

LyX es un sistema de procesamiento de textos. Es excelente para escribir complejos artículos científicos con fórmulas matemáticas, referencias cruzadas, bibliografías, índices, etc. Es muy bueno con documentos de cualquier longitud en los que necesitas las características habitualmente requeridas para este tipo de trabajos: paginación y creación automática de secciones, revisiones ortográficas y todo lo demás. También puedes usarlo para escribir una carta a tu madre, aunque seguramente hay por ahí programas más simples para eso. Definitivamente no es la mejor herramienta para crear banners, folletos publicitarios o anuncios (explicaremos por qué más tarde), aunque con algo de esfuerzo puedes hacer todas estas cosas, también. Algunos ejemplos de funciones para las que puedes usar LyX: memorandos, cartas, tesis y dossieres, apuntes, notas de seminarios y conferencias, documentación de software, libros, artículos referidos en publicaciones científicas, guiones para películas y obras de teatro, planes de negocio, presentaciones…

LyX permite una aproximación moderna a la creación de documentos con ordenador gracias al uso del paradigma de lenguaje de marcado, una aproximación que rompe con la obsoleta tradición del concepto “máquina de escribir”. LyX está diseñado para autores que quieren un resultado profesional sin complicaciones, con el mínimo esfuerzo, sin necesidad de volverse especialistas en maquetación o composición tipográfica. El trabajo de maquetación lo hace mayoritariamente el ordenador, no el autor; con LyX, el autor puede concentrarse en el contenido y no en la forma.

Parte del reto inicial de usar LyX viene del cambio de creer lo que tú, usuario, debes hacer. Al principio, todo lo que teníamos para crear documentos eran máquinas de escribir, así que todos aprendimos ciertos trucos para superar sus limitaciones. En ese entorno limitado, subrayar, por ejemplo, que es algo más que superponer el carácter “_”, se volvió la forma más habitual de enfatizar texto. Para mostrar datos tabulados, estabas forzado a imaginarte el tamaño de las columnas y los tabuladores y configurarlos antes de crear una tabla. Lo mismo se aplicaba para las cartas y otros textos justificados a la derecha. Partir las palabras con guiones al final de la línea requería también muchísima atención.

En otras palabras, todos hemos sido entrenados para preocuparnos sobre qué carácter va dónde. Consecuentemente, casi todos los procesadores de texto parten de esta mentalidad. Ellos aún usan tabuladores para añadir espacio en blanco. Todavía necesitas preocuparte sobre en qué lugar exacto de la página aparecerá algo. Enfatizar texto significa cambiar una fuente, igual que cuando cambiábamos la margarita de la máquina de escribir con el mismo objetivo. Esta es la filosofía subyacente de lo que es un procesador de textos WYSIWYG (What You See Is What You Get). Desafortunadamente, este paradigma a menudo resulta en “What You See Is All You Get” (lo que ves es todo lo que tienes).

Este es el punto en el que LyX difiere de los procesadores de texto ordinarios. No te encontrarás a ti mismo preocupándote por si lo que estás escribiendo va bien justo ahí. Solo tienes que decirle a LyX qué estás haciendo y LyX se ocupa del resto, siguiendo un conjunto de reglas de estilo. Para ser justos, algunas de las versiones más recientes de las suites de oficina más populares ahora tienen algún tipo de hojas de estilo que siguen un método de marcado similar. Sin embargo, nuestra experiencia es que aún se ponen rara vez en práctica. Consideremos un pequeño ejemplo:

Supón que estás escribiendo un dossier. Para empezar tu texto, quieres una sección llamada “Introducción”. Así que te vas a la parte del menú que hay en tu procesador de texto que cambia el tamaño de fuente y eliges un nuevo tamaño de fuente. Luego eliges poner ese texto en negrita. Después escribes: “1. Introducción”. Naturalmente, si tú luego decides que esta sección debe estar en algún otro lugar del documento o si insertas una nueva sección antes de ella, necesitas cambiar su numeración y la de todas las secciones subsiguientes, así como cualquier entrada en la tabla de contenidos.

En LyX, solo tienes que irte al menú desplegable que hay en la parte izquierda de la botonera, seleccionar Section y escribir “Introducción”.

Sí, eso es todo. Si cortas y pegas la sección, se reordenará automáticamente, en cualquier sitio donde la pongas. Y si introduces referencias a esa sección correctamente (esto es, insertando etiquetas de referencias cruzadas), LyX las actualizará automáticamente por todo el documento para que nunca, jamás tengas que volver a introducir un número de sección.

Ahora echemos un vistazo al problema de la consistencia. Cinco días más tarde, vuelves a abrir tu dossier y comenzar la sección 4. Sin embargo, olvidas que estabas usando la negrita de 18 puntos en vez de la de 16, así que escribes el encabezamiento de la sección 4 en una fuente diferente de la que usaste para la sección 1. Ese problema no existe en LyX. El ordenador ya está al tanto de todos estos detalles tontos, no tú. Después de todo, es en estas cosas en las que los ordenadores son realmente buenos.

Aquí tenemos otro ejemplo. Supón que estás haciendo una lista. En otros procesadores de texto, una lista es solo un montón de golpes de tabulador y saltos de carro. Tienes que tener en cuenta dónde pones el “bolo” de cada nuevo ítem de lista, las líneas blancas a poner después de cada ítem y todo lo demás. En cambio con LyX, tú solo te preocupas de dos cosas: qué tipo de lista estás haciendo y qué quieres poner en ella. Eso es todo.

Así que la idea básica que subyace en LyX es: especifica qué estás haciendo, no cómo lo haces. En vez de “What You See Is What You Get” (lo que ves es lo que obtienes), el modelo de LyX es “What You See Is What You Mean” (lo que ves es lo que quieres decir). Es una idea poderosa que simplifica enormemente la manera de escribir documentos. Esta es también la razón por la que LyX no es tan bueno para crear folletos y carteles. En esos casos, quieres especificar exactamente dónde va todo, porque no tienes unidades funcionales como párrafos, secciones, etc. Esto no significa que LyX no tenga algunas de estas funciones tan útiles en estos casos. Simplemente ocurre que no es la herramienta correcta para ese trabajo, igual que no usarías un destornillador para clavar un clavo.

Sobre LyX, ¿qué puedo decir? Suaviza muchísimo la curva de aprendizaje de LaTeX y es realmente potente. A los nostálgicos de WordPerfect nos retrotrae a esos años noventa en los que había que aprenderse atajos de teclado para resaltar algo en negrita y se tenía constancia de la estructura real del documento que uno estaba creando. Ese paradigma tiene hoy más fuerza que nunca con el surgimiento del libro electrónico. Si los autores escribieran en programas WYSIWYM, a los editores se nos facilitaría muchísimo la tarea.

Amor por lo que hacemos

«Nosotros mandamos los originales a la India y nos los convierten allí a EPUB por menos de cien euros.»

Esta afirmación se la escuché a más de un editor durante la feria Liber en Madrid el mes pasado. Editores que confían en que gente que no conoce el idioma convertirá satisfactoriamente un original no pensado para su edición digital en un libro de calidad aceptable. Personas que no perdonarían una nota al pie mutada de página o párrafos truncados a la mitad son capaces incluso de tolerar errores ortográficos graves en libros electrónicos con tal de ahorrar gastos. Creen que nunca rentabilizarán su inversión (su derroche, piensan ellos), operan en términos mercantiles e imaginan que sus lectores también lo hacen, que jamás pagarán por un libro digital editado con mimo. Por eso se limitan a enviar obras de fondo que ya han exprimido suficientemente a lugares donde les hacen una conversión automática por cuatro duros sin preocuparse realmente por el resultado final: «oye, si lo compra alguien, eso que hemos ganado, total, para lo que ha costado la conversión». Imposible plantearse que cambien su flujo de trabajo para las novedades: editar primero en digital para tener un texto limpio sobre el que trabajar y, a partir de ahí, adaptarlo para impresión o para la maquetación líquida específica de entornos digitales.

No confían en los lectores: los creen agazapados, a la espera de un descuido para alzarse con el libro robado. De ahí que destinen esfuerzos mínimos a la edición digital, un entorno en el que no obstante creen que deben estar presentes para no ser menos que sus rivales (ah, esa carrera absurda por la mediocridad en la que nadie quiere ser el último, pero tampoco el primero). Y, con un panorama tan pobre, los lectores españoles tampoco se sienten especialmente culpables cuando piratean un libro: tildan de usureros a unos editores que no son más que niños asustados, incapaces de asumir sus propias responsabilidades.

Algo está empezando a cambiar, sin embargo: Ediciones B ha dado un paso importantísimo atreviéndose a poner parte de su fondo a la venta sin DRM y con un precio asequible. Otras editoriales más pequeñas ya lo han hecho, pero esta es la primera de las grandes que apuesta por la confianza en sus lectores, por no insultarlos ya de entrada.

Tal vez nuestros entrañables editores timoratos estén empezando a darse cuenta —aunque en su mayoría no estén preparados aún para admitirlo públicamente— de que la suya es una carrera suicida hacia la irrelevancia cultural. Por eso se agradecen tanto las opiniones de Juan Gómez Jurado y Lorenzo Silva, escritores ambos (no parece este un dato casual). Ojalá ellos puedan despertar a nuestros insomnes editores y comentarles que su oficio sigue ahí, esperando el cariño de alguien.